viernes 10 de abril de 2009

semáforos

14:15 Posted by: Angel Elías 1 comments



El empresario manifiesta a menudo detestar el incordio que significan los dos dedos haciendo un circulo que quiere decir “moneda” y los ojos fijos, exigentes, casi acosadores, cada vez que el semáforo detiene la marcha del auto. Lo que le molesta mucho, muchísimo, es que por más que sea firme, inequívoco, su ademán de “no”, lo mismo los ojos sigan clavados en los suyos, y que los deditos no desarmen esa seña molesta, impertinente.
El empresario abomina que no se haga nada contra esa presencia que lo angustia, la de los chicos que ofrecen en las entradas a la ciudad el servicio urgente de lavado de parabrisas. Y cuando dice que detesta que no se haga nada, está diciendo que se los saque de allí, nada más que eso, con eso solo estaría conforme.
Pero hay algo que le resulta inconcebible,que en uno de los viejos galpones del puerto la Municipalidad haya establecido una escuela de Artes Urbanas, le parece una excentricidad. Suele bromear acerca de que muchos de los chicos que lanzan fuego por la boca, usan zancos o bailan agitando una tela, una suerte de bandera, que en el aire dibuja serpenteos, son “graduados”. O sea que, para el empresario, están los pedigüeños de semáforo con titulo y los que no se formaron para eso.Siempre que lo dice se queda mirando inmóvil,interminables segundos,los ojos del interlocutor.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

al empresario, esa presencia lo angustia o lo incomoda?

 


2009 Angel Elías. All rights reserved.
Powered by Beta Templates and Blogger.
Template and Icons by DryIcons.com