León Schujman, fue el creador de cientos de cooperativas de crédito, que a partir de la década del 60 se convirtieron en uno de los movimientos sociales más significativos de Argentina. Su vida fue acción y creación permanentes, con su palabra y su ejemplo determinó una visión del cooperativismo, tuvo seguidores y detractores. Trabajó como abogado y como docente, fue un líder obstinado y perseverante, dueño de una enorme paciencia, comprensivo y conciliador. Decía que el cooperativismo era, por un lado una empresa que actúa en el mercado capitalista y a la vez un movimiento popular gestionado democráticamente que debería orientarse al progreso social.
Se desempeñaba igual en una reunión informal con alguno de esos tantos y sencillos dirigentes cooperativistas del interior de la provincia que en una reunión de la Organización Internacional del Trabajo, o de cualquiera de los organismos internacionales que integró como la Organización de Cooperativas de América (OCA) o la Alianza Cooperativa Internacional (ACI). Era, claramente, uno de esos referentes que se pueden admirar y en los que se puede confiar, implacable en los debates con los “desnaturalizadores” del movimiento cooperativo, muy preciso en la escritura, insuperable al momento de defender posiciones; siempre con modales cuidados, lleno de firmeza.
Fue presidente de la Asociación Latinoamericana de Centros de Formación Cooperativa (ALCECOOP) en la década de los 80. Luego de la dictadura, durante el primer gobierno de la democracia, asesoró a la Dirección de Cooperativas de Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
Entre otras tantas contribuciones, fundó la Asociación para la Cooperación y el Desarrollo, que prestaba servicios de capacitación y asistencia técnica a un grupo de Bancos Cooperativos de la provincia de Santa Fe. Mientras tanto disfrutaba de la docencia universitaria desde la Cátedra de Derecho Cooperativo en la Universidad de Rosario.
Su sentido del humor a veces le gastaba una mala pasada, sus chistes por lo general estaban bien planteados, con una la introducción siempre cautivante, pero no siempre eran efectivos al momento del remate. Sí resultaba infalible su capacidad de comunicar: en las reuniones pequeñas o en los grandes actos, su mensaje era claro, pleno de convicción, inequívoco.
Un amigo uruguayo, Domingo Mendivil, escribió: “Falleció León Schujman. Era un argentino que amaba profundamente a su ciudad de Rosario, pero más aún su idea de justicia y cambio social... León Schujman fue, además de distinguido profesional, líder y creador de cooperativas, creador de oportunidades de integración - tanto en Argentina, como en América y en el mundo - fomentando asociaciones cooperativas en todos los ámbitos y promoviendo organizaciones innovadoras. Participó, además, en institutos de apoyo y capacitación, y los creó, cuando precisó espacios diferentes para cumplir su misión”
Una mañana fría, caminando por la Avenida de Mayo en Buenos Aires, sonó mi celular, muy cerca del Café Tortoni, y me avisaron de la muerte de León Schujman, ya era muy tarde para regresar a Rosario, pero alcancé a indicar en qué lugar de la Agencia de Desarrollo estaba su viejo portafolios de cuero marrón, lleno de documentos y publicaciones que sirvieron para armar una pequeña semblanza que alguien tomó en cuenta para despedirlo.
En ese portafolios encontré, unos días después, viejos papeles que me dispararon recuerdos: el fue mi formador para las actividades de capacitación que había concebido y bautizado como “Escuelas Móviles”; el consejero metódico y paciente que intentó sin éxito incorporarme las rutinas de la planificación cuando integró como Coordinador General mi equipo en la Secretaría de Producción de la Municipalidad de Rosario; el gestor entusiasta y efectivo de la concertación institucional que llevamos adelante cuando creamos la Agencia de Desarrollo Regional. Y sobre todo fue un buen amigo, siempre dispuesto a escucharnos, levantarnos el ánimo, aconsejarnos, con una sonrisa y un optimismo que nunca abandonaba.
La marchita
Hace 2 semanas
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