Tras un prolongado interregno acabo de retornar a la práctica del Casin en la misma mesa del Club Atletico Empalme que me viera desplegar hace casi tres decadas un juego modesto pero digno. En esta oportunidad sin la suficiente adaptación empuñamos un taco de titanio al que no se pudo lubricar, porque la talquera cayó en desuso a manos de unos guantes finitos, mas finitos que los que se usaban para conducir coches de carrera en el turismo nacional de los 60 y 70.
Sin embargo fue elogiado un doblete en el que anoté 8 puntos e intentamos con suerte diversa el mashé, una picada y dimos bola en una situación complicada, que como antaño mi rival anunció no sin cierta sorna con un " te la dejé para que tirés cómodo". Además tuvimos oportunidad de comprobar cuanto cierra la bola con el mecanismo de calefaccion de la mesa.

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